Mirada difusa entre las sábanas aún en su lugar, detrás una ventana empañada por los pensamientos de ambos.
Una tendencia constante a morder el labio inferior, el exquisito sabor de la sangre caliente surgiendo entre los besos esperados y realizados en medio de la nada, en el centro de un mundo sin eventos ni consciencia.
Juegos prohibidos que deberían terminar, o se deberían leer bien las reglas pues quizá ya más de uno ha perdido sin haber empezado... pero las manos bien aferradas a las sensaciones y tendencias dan por entendido que a pesar de la ventana empañada el placer aún se mantiene debajo del ombligo a punto de explotar.
La puerta se abre, la llave entra... imposible?? quizá sólo deberíamos sentar a observar todas las posibilidades que una noche perdida nos puede obsequiar antes de morir atados a un árbol marrón...

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