Le tomas de la mano y caminan sin destino, no hay tiempo para preguntas, mucho menos para respuestas.
Tú sabes bien que los recuerdos son como las arrugas, las canas y el cambio de peso que se percibe en el espejo, aun y cuando la luz esté apagada.
Le miras fijamente a los ojos, hasta observarle el lunar de la espalda y aunque sabes bien que cuando duerme brinca de repente y eso en verdad te asusta, no dejas de abrazar sin importar que sus pensamientos estén perdidos más al norte.
Alquilas una alcoba, te metes a la ducha y mientras usa su teléfono decides los siguientes 10 mins continuos para terminar com aquellos puntos discretos que ya son totalmente obsoletos.
No habrá más costumbres, ni miedos, ni tormentas , cierras la llave de la regadera, tomas la toalla y al salir... La habitación está vacía, la puerta cerrada y el televisor encendido, el capítulo de ese día había terminado.
No hay hotel, no hay manos, ni brincos, ni recuerdos.
Y te repites como cada semana "ya no debo seguir viendo esta mierda, nunca sé en qué termina"
Te pones la pijama y te pierdes en la cama, besas su mejilla y programas la alarma.

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