Solo era la luz del pasillo lo que alcanzaba a iluminar el lugar, además de una pequeña lámpara conectada a un enchufe, que en realidad era el aromatizante.
No habían hablado en el camino, creían que no era realmente necesario, sus latidos estaban acelerados y las palabras estaban de más. Todo la culpa la tuvo el preciso instante en que se abrazaron por protocolos de educación y respiraron el aroma del otro... La sangre fluyó, las reacciones comenzaron y la química ordenó lo que seguiría.
A partir de ahora serán X y Y...
X iba adelante, abrió la puerta tranquilamente evitando mostrar sus mejillas coloradas para que Y no se diera cuenta de lo mucho que le producía, Y cerró sin hacer mucho ruido, las luces no se encendieron y decidió no esperar más...
Abrazó a X por detrás y pudo sentir el tamaño de sus caderas aún duras apretándole lo suficiente y en el punto exacto para lograr endurecerlo en segundos, nadie opuso resistencia a lo que sabían pasaría, X dejó caer su cabeza a lado derecho dejando descubierta parte de su hombro y espalda, Y sabía lo que le pedían, mordió fuerte sin lastimar, desde ese ángulo pudo ver como sus pezones crecieron y que aunque el contacto era poco, X estaba lista para recibirlo.
Con su mano izquierda sujetó su largo cabello y éste sería su control a partir de ahora, mientras la derecha tomaba el cuello, se deslizaba por el hombro, brazo, pecho, cintura, caderas para desabrochar el pantalón, metió su mano y comprobó su teoría.... más que húmeda. Y quería entrar ya sin más preámbulos, quería sentir esa humedad y ese calor cubriéndolo entero.
La mano derecha de Y jugó un momento entre sus piernas, mientras X se derretía y humedecía cada vez más, estaba en un viaje sin regreso, solo sintiendo, abrió los ojos y recordó dónde y con quién estaba, cómo la tenían, se quitó la blusa, no llevaba ropa interior arriba así que la mitad de su cuerpo quedó desnudo, se dejó solo los tacones de ese hemisferio, Y necesitaba poseerla, quitarle hasta el último gemido, pero debía esperar... tenía que intentarlo.
Giró a X para dejarla de frente, sus miradas se cruzaron, X lo retaba con esos ojos oscuros, la acercó más, su mano derecha rodeaba su cintura y la izquierda seguía enredada en su cabello, las respiraciones eran rápidas y fuertes, chocaban con las paredes, hasta tiraron una vela, mordió de nuevo su cuello, lamió sus desnudos pechos, recorrió su ombligo y le quitó los pantalones, estaba completamente desnuda y solo para Y, las miradas decían todo.
X humedeció sus labios y mordió el inferior, sin tocarlo dirigió a Y a una mesa baja donde pudo sentarse, X desabrochó la brageta metió su mano y sacó su miembro duro y grueso, quedó inclinada de tal manera que Y podía ver sus pechos y tocarlos, mientras con su suave boca jugaba a absorberle el alma, X cambió de posición y se puso en cuclillas muy abierta para que Y pudiera ver como con su mano libre se tocaba y metía hasta 3 de sus propios dedos, que luego ella misma probaba.
Y no podía más con sus ganas enormes de penetrarla, sentía que todo terminaría en la cálida boca de X, no habría problema con ello solo que la tomó con ambas manos del cuello tan rápido que sin saber cómo, tenía a X con las manos en la pared, Y las sujetaba con una mano, las piernas de X totalmente cerradas, veía su espalda, podía tocar sus pechos o acariciar sus piernas, el pliegue entre ellas y sus nalgas le pertenecía, estaba adentro, apretado, caliente y muy, muy duro, con la mano libre tocaba el clítoris, el escuchar el sonido de su pelvis chocar contra sus nalgas, de su miembro entrar y salir a su antojo y los gemidos casi celestiales de X lo enloquecían , quería terminar ya sin duda, no podría aguantar más.
Separó sus piernas e hizo que X se agachara hasta el piso sin doblar las rodillas, lo que vio no le permitió seguir, penetró duro y hasta el fondo imaginando y sabiendo que si bien ahora estaba en su vagina, cuando Y quisiera podría estar en aquel templo que veía ahora, tomaba a X fuerte de esas caderas y sabía que le gustaba como enterraba sus uñas en ellas, era el paraiso, la velocidad aumentó y los gemidos se hicieron.más fuertes.
Cerró los ojos, perdió la cabeza, la sangre le hacía explotar el corazón y sin poder contenerse se vino dentro de ella como nunca, le arrojó hasta la poca decencia que le quedaba, esa mujer lo volvía loco. Si fueron 3,5,10 minutos después de ello, no lo supo. La abrazó a su cuerpo y ahí espero, después Y se salió lentamente y la giro despacio como si se fuera a romper, sus ojos eran reales, su boca traicionera pero no le importaba se fue acercando poco a poco a ella.... de pronto sintió un fuerte movimeinto, abrió los ojos asustado y escuchó que el avión a Bruselas había aterrizado.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario